No tengo tiempo para escribir este artículo

«No tengo tiempo»

Una respuesta muy conocida, que aparece tanto en entornos familiares, entre amigos, como en comunicaciones profesionales.

Tú mismo has empleado esta excusa para librarte de tareas poco apetecibles, ¿no es así? Yo, sí.

Muchos de los compañeros con los que converso en las redes se apoyan en la falta de tiempo cuando hablamos sobre posibles proyectos. Al cabo de varios meses, esta excusa vuelve a aparecer.

Si algo he aprendido con la creación de un negocio y varios proyectos paralelos es a esforzarme en focalizar mis recursos de la manera más rentable. El tiempo, sin duda, es el recurso más valioso cuando estás emprendiendo.

El mejor día y momento son hoy y ahora

Sin poder solucionar todos los problemas del mundo en 24 horas, sí puedes dedicar algunos minutos en tareas que llevas arrastrando desde hace mucho tiempo, aunque no puedas finalizarlas.

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Por ejemplo, podemos apuntar en alguna libreta, a modo de bitácora, cual es la situación actual, o cómo pretendes enfocar la resolución de un problema.

El «hoy y ahora» pueden ser el mejor escenario para escuchar una idea, para escribir un par de conceptos en una libreta, o para planificar brevemente un nuevo proyecto difícil.

Veni, vidi, vici

Céntrate en un objetivo, y no dudes.

Sin rendirnos, atacando una tarea a cada momento, aprovechamos mucho mejor nuestros recursos para conseguir optimizar luego el resultado. Es mejor evitar trabajar en muchas tareas de forma paralela, que en muchos casos conlleva a errores y retrasos en las mismas, lo que supone una pérdida de recursos y calidad final.

Pienso que es mejor invertir algún tiempo antes y/o después de un trabajo para planificar y evaluar respectivamente. Así, tareas similares se podrán realizar mucho más rápido y la probabilidad de cometer los mismos errores se reduce.

Me evalúo y soy paciente conmigo mismo

Por último, dos cosas que aprendí hace pocos meses practicando yoga son: me observo y soy paciente con mi evolución.

Nadie podría decirnos que aprovecha al absolutamente máximo todas las horas del día. Tampoco, que nunca pospone tareas para el próximo día, o que nunca ha rechazado algún compromiso por una supuesta falta de tiempo.

Por lo tanto, he descubierto que si somos conscientes, cuando culpamos al tiempo de nuestras limitaciones, lo observamos sin machacarnos emocionalmente, y seguimos cultivando una fortaleza mental para progresivamente dejar de hacerlo, conseguiremos mayor paz mental mientras seguimos mejorando la optimización de nuestras 24 horas.

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