Mi decálogo del emprendedor

Emprender está de moda.

Somos todos testigos de la proliferación de más y más negocios digitales, de los cuales hay verdaderos casos de superación.

La situación laboral de los últimos años en nuestro país (la que sea) hizo que muchas personas decidieran, quizás sin otro remedio, aventurarse a crear un negocio.

En este breve artículo quiero compartir con vosotros mi decálogo de habilidades, acciones o emociones que un emprendedor suele atesorar.

Decálogo del emprendedor
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1) Formación en sectores digitales

Lo más probable es que el emprendedor haya decidido basar su nuevo negocio en el sector digital. Ya sea de forma total o parcial, el emprendedor sabe que el crecimiento de su nuevo negocio tiene que pasar, en mayor o menor medida, por la red.

Por ejemplo, el emprendedor se formará en marketing digital porque cree que después de determinar el perfil objetivo, necesita conocer las herramientas para llegar a su público de forma eficiente y rentable.

2) Definir constantemente la idea

Un negocio nace a partir de la gestación y validación de una idea. Por lo tanto, el emprendedor pasará tiempo definiendo y modificando su idea para alinearla con una verdadera oportunidad de negocio.

Si una idea no era lo bastante ambiciosa, o al contrario era inabarcable, el emprendedor será capaz de hacer un alto en el camino, corregirse y definir de nuevo la idea o parte de ella.

3) Sinergias y aprendizaje en comunidad

Emprender sin compañía puede llegar a ser muy duro. Nuestro emprendedor, seguramente a partir de las redes o comunidades locales, saldrá a conocer otros emprendedores con los que fomentará relaciones de mutuo beneficio.

Esta época es la del conocimiento, siendo este el recurso más valioso en las organizaciones. Los emprendedores lo comparten entre ellos y así crean sinergias duraderas.

4) Plan de negocio actualizable

Un negocio es un negocio. Pretender crear un negocio sin tener claro de donde vienen los ingresos es, simplemente, un hobby.

El emprendedor se sentará a analizar detenidamente las posibles opciones de generar beneficios en su negocio. Quizá no lo consiga durante los primeros años, pero el plan está pensado para que lo haga progresivamente.

Un plan de negocio, que cada emprendedor realizará según su criterio, será actualizable para así relacionarlo con la variación del entorno.

5) Paciencia

El emprendedor confía en su idea y la forma de ejecutarla para ver crecer su negocio. Sabe perfectamente que este camino es largo, y tendrá que insistir para conseguirlo.

Donde muchos desisten, el emprendedor decide no hacerlo. Decide confiar en sí mismo.

6) Análisis realista de los costes

El emprendedor, por muy innovadora o genial que sea la idea que quiera desarrollar, sabe tocar de pies en la tierra.

Sabe contabilizar los recursos que necesita para impulsar el negocio. No cae en el optimismo exagerado y analiza de forma realista el impacto económico que su negocio puede tener en su bienestar personal o familiar. Lo analiza y lo asume.

7) Buscar un equipo potente

El emprendedor sabe que su día, en el mejor de los casos, tiene solamente 24 horas. Además, ha aprendido la necesidad de delegar.

Por eso, determina las necesidades de su negocio y sale fuera a buscar personas con las que pueda confiar y que, juntos como equipo, trabajen honestamente y eficientemente.

8) Aplicar la tecnología y herramientas adecuadas

Los negocios digitales están estrechamente relacionados con el uso de tecnología (de la información). El emprendedor, aunque no sea un experto en todos los ámbitos, sabe ponderar y elegir las herramientas más rentables para cumplir sus objetivos.

Por ejemplo, planear el desarrollo de una aplicación web, del manejo de las redes sociales, o el análisis de grandes cantidades de información de su negocio.

9) Medir los resultados, positivos y negativos

El negocio empieza a despegar, y los resultados se suceden. El emprendedor dedica tiempo regularmente a analizar los resultados de las acciones que realiza junto a su equipo.

Con objetividad, sabe identificar los resultados positivos y los negativos, y ponderarlos honestamente con el conjunto del progreso de su negocio.

10) Celebrar los pequeños éxitos

Finalmente, el emprendedor, siempre atareado en conseguir más clientes, buscar un equipo potente y encontrar el tiempo para disfrutar de su vida, ha decidido que celebra todos los éxitos, por pequeños que sea.

En última instancia, el emprendedor se agradece su esfuerzo, ya que el éxito es seguir otro día más.

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